Me gustaría que supieras, todo aquello que me callo. Los perdones, los dolores, los adioses y los "nóes".
Me gustaría que supieras que yo también te echo de menos. Aunque no lo digas. Aunque, yo sí que lo digo.
Me gustaría que supieras que querría tenerte cerca. Pero no puedo. Pero no quiero. Aunque te siga echando de menos.
Me gustaría que supieras, el por qué me desvanecí como el viento. Pero ya es tarde. La dicha no es buena. Ya no. Ya no vale la pena.
Me gustaría que supieras por qué me alejaste cuando vino el frío. Pero las palabras te duelen, y a mí, amiga, me duele el olvido.
Me gustaría que supieras que hace mucho que no escribo. ¡Ay amiga! Te quise tanto, que los recuerdos lo traen contigo.
Me gustaría que supieras que no es porque te quiera menos. Es que doliste. Sigues doliendo. Siento no ser amarillo.
Me gustaría que supieras que siempre te he perdonado. Cada desplante, cada soplido, aunque con él me fuera al vacío.
Antes paralelas.
Antes siempre juntas.
Antes siendo hermanas.
Ahora siendo otras.
Quererte me sale innato,
hablarte se siente frío.
¡Ay amiga!
¡Cómo me gustaría que supieras,
que entendieras por qué me he ido!
Imagen extraída de: https://mint57.com/viajes/viaje-a-noruega-auroras-boreales/
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