miércoles, 23 de diciembre de 2015

Micropoesía navideña



Hubo años de inocencia,
en los que la Navidad
no eran compromisos
ni falsos deseos de felicidad.

¡Qué hipócrita pedir paz
cuando la guerra está en la mesa!
Y las hostilidades pesan
y el vino habla de más.

Esas guerras no son más,
que reflejo de esos huecos
de esos platos,
de esas sillas,
de esa comida de más,
de todos los que faltan
el día de Navidad.




lunes, 5 de octubre de 2015

Oda a los raros



¡Qué miedo da la rareza
a la gente ''normal''
de hoy en día!
Unos se apartan,
otros no miran,
algunos cotillean
con la cara escondida.

¡Qué feo ser diferente
al resto de toda la gente!
-Dicen susurrando,
procurando no hacer daño.

¡Qué feo ser tan ingenuo!
.
.
.
Si tan solo supieran...
Que ellos son diferentes
al resto de toda la gente,
que sus palabras no se oyen
y siguen haciendo daño,
que la riqueza está en la pobreza
y que sus manos llenas,
esconden corazones vacíos.

Si tan solo abrieran los ojos
y dejaran atrás los juicios,
verían,
por primera vez verían
y, tal vez, solo entonces
dejarían de tener miedo
a ese reflejo
en una mirada, en una calle,
en el raro y se darían cuenta
de que lo normal,
es ser diferente.

martes, 4 de agosto de 2015

Mi pueblo amigo



Qué tendrá este pequeño gran pueblo en verano, que me inunda de una melancólica felicidad. Como si bajando la cuesta de mi prima pudiese vernos subir la calle corriendo, escondiéndonos en todos los rincones de los alrededores, puedo verme perfectamente siendo pillada de las primeras por torpe y porque no me apetecía correr, podía ver a uno de esos pequeños héroes, no reconocidos en la historia de la humanidad, que arriesgaban su vida para salvar a todos sus compañeros. Cuando la máxima preocupación era que te quitaran la toalla y te la escondieran, o esos días en los que jugar era espontáneo y la plaza del agua fina estaba llena de vida, gritos, lloriqueos y risas, muchísimas risas. No dejo de pensar en las noches de San Lorenzo en la que todos íbamos a esa zona oscura, que unos años después se llenaría de casas, para ver esas lágrimas plateadas caer del cielo, gritar sorprendidos e intentar pedir un deseo que probablemente nunca se cumpliría. Esa plaza que nos vio crecer y nosotros que la vimos cambiar a ella y con ella cambiaron las cosas, unos veranos más tarde corríamos por El Coso, esta vez los chicos corrían tras el balón y nosotras corríamos cuando ‘’casualmente’’ ese balón se precipitaba sobre nuestras cabezas. Recuerdo mi primer beso, mis primeros pucheros por un chico y la piscina llena de cartas y de ahogadillas. Qué bien se está cuando se está bien y qué bien estábamos entonces.

                Podía vernos escaparnos a escondidas de nuestros padres y corriendo esta vez por el ‘’tocatimbres’’, ¡Qué bichos! Peores que los mosquitos que se dedicaban a mordernos todos los veranos y que hoy lo siguen haciendo, algunas cosas no cambian. No cambia el fresquito de por la noche incluso en el verano más caluroso de España, no cambia ese olor irremediable a pan recién horneado que entra por mi ventana todas las mañanas, no cambia esta niña que sigue disfrutando de las pequeñas cosas y no cambia mi abuela que sigue igual de guapa que hace diecinueve años, una arruga arriba, una arruga abajo. ¡Y qué bonito que algunas cosas no cambien! Pero que bonito que los pequeños se hagan mayores, que los mayores se hagan más mayores, que los más mayores se hagan padres, que los padres se vuelvan más padres y que los más padres se hagan abuelos.

                Pero que feo que falte gente, que falten abuelos que te preguntaban ‘’Hija y tú… ¿de quién eres?’’, que falten personas a las que la vida les ha alejado de este pequeño rincón del mundo donde todos nos conocemos, que falte gente que era típica pero ya no lo es más. ¡Qué feo y qué triste! Que feo que este pueblo también me recuerde a esas caras, me recuerde que esa casa que era de mi tía ya no es de mi tía y que ya no está mi tía, que feo que haya amistades que por culpa del tiempo pasen a ser conocidos.

                Albalate de Zorita es de esos sitios que tiene un sabor agridulce, que en las noches de verano los recuerdos te llenan de felicidad pero que a su vez te inundan de una melancolía imposible de evitar, porque este pueblo no hace más que recordarte el paso del tiempo. Albalate de Zorita en verano es la Alcarria en plena primavera, con miles de vidas floreciendo y siendo, siendo Albalateños. Albalate de Zorita ese pueblo que dicen que es tu pueblo amigo. Albalate de Zorita, mi pequeño y gran pueblo.
                

miércoles, 15 de julio de 2015

A veces



                Tan sencillo que a veces es difícil, tan complicado que otras la solución es fácil. Tú coraza y yo corazón, a veces viceversa, a veces los dos. Tantas veces distintos, otras veces iguales, siempre buscando, a veces encontrando, otras muchas luchando por un trono sin dueño (y con sueño). Pídeme la luna, que yo no te la bajo, que a mí me gusta ahí arriba y a ti te gusta en el charco. Vérsame, como no lo ha hecho nadie, estúdiame sin sacar conclusiones, búscame que me encuentras, piérdeme el miedo.

                ¡Ábrete sésamo! ¡Ábrete desde dentro! Que contigo no hay llaves que valgan. Junto a ti los cerrojos, para variar, están echados, vives preparado para que no te pillen pero a mí me gusta el riesgo de pensar que me pueden pillar, menos cuando nos pillan. Píllame con sonrisa de tonta cuando hago alguna travesura, y si no es mi sonrisa te lo dirán mis ojos, con ganas de hablar. Travesura realizada y se cerrarán.

                 Escribiendo… Leyendo… Queriendo… Pensando… Dudando… Temiendo… Llorando…

                El miedo cierra la puerta, no te quiere dejar entrar,  el dolor cierra las ventanas,  no vaya a ser que me pueda escapar. Mi caja de muñecas se vuelve cárcel y yo aquí dentro no puedo bailar. Lucho contra el miedo, contra el dolor y se queda abierta de par en par. Cual niño pequeño observas sorprendido las vueltas del azar, deja de mirar,  dame cuerda y, si puedes, libérame de mi verdad. Había nacido para vivir, intensamente, para amar, para ayudar, servir, dar, sentir, correr, huir, sanar. Nací para ser infinit(iv)a en una vida, una de las de verdad.

                Tan fuerte que a veces es fácil, tan débil que a veces es difícil. El camino es difícil pero el camino es contigo y si vamos en gerundio, seremos infinit(iv)os. 

lunes, 8 de junio de 2015

''No lo leas'' dijo en un suspiro

           

               ‘’Seamos gerundio’’ le dijo a la par que sonreía y por dentro moría, otra vez, como una suicida que no quiere matarse pero le encanta el peligro, por lo que muere, irremediablemente, sin poder evitar su cruel destino. ‘’Por favor no seamos perfectos, que el perfecto solo está en el pasado y yo te quiero imperfecto y presente, ojalá futuro’’  le suplicó con la mirada rota, pero en sequía, las provisiones se habían acabado y el agua del oasis que él representaba la necesitaba para revivir la inocencia que había muerto en una de sus temerarias caídas. Insensible, se sabía llena de sentimientos que el amor le hacía imposible sentir, pero estaban, ¡claro que estaban! porque su incapacidad de sentir lo bueno no la hacía inmune a sentir lo malo, como si algún ente maligno le estuviera gastando la broma de su vida, pero a ella no le hacía ninguna gracia, ese ente se hacía llamar Miedo. Temor a ser destrozada ya que ella, aunque se sabía plenamente capaz de recomponerse, no quería tener que volver a hacerlo, tocar fondo era muy duro y más duro era no acomodarse en él.


                ‘’No me hagas daño’’ le dijo en broma y completamente en serio, ‘’le estoy dando la oportunidad de destrozarme pero por favor, que no lo haga’’ se dijo a sí misma. A veces se preguntaba por qué él aceptaba la interrogación que ella era, cuando él se merecía una frase afirmativa y no todas esas metáforas que eran su lenguaje, se sentía tan afortunada y tan desdichada puesto que sabía que la suerte estaba durando mucho y que su pata acabaría atascada en el más profundo de los agujeros porque así era ella, torpe, indecisa, cabezota, con los pies en el universo.‘’¡Huye!’’ gritaba su yo más racional, pero no tenía fuerzas para huir, no quería huir ni de la potencia de estrellarse que suponía besarle, porque el acto era precioso y a Aristóteles seguro que le parecía bien.
Así que le besó.

martes, 2 de junio de 2015

Tradiciones

                

               Tradición, para muchos esa palabra que recuerda a las costumbres de un país, en España tradición pueden ser los reyes, las fiestas, la Iglesia, la paella de los domingo. ¡Incluso la siesta podría llegar a considerarse una tradición! Para algunos la tradición es buena, otros muchos piensan que debería cambiar puesto que pertenece al pasado y no nos deja avanzar hacia el futuro. Para mí, la palabra tradición tiene unas connotaciones completamente distintas.

                Casi desde siempre, una vez a la semana mi padre ‘’hace la noche’’, o lo que es lo mismo, le toca el turno de noche, se va a las ocho de la noche y vuelve a las nueve de la mañana. Esto  comenzó mucho antes de que yo naciera,  todas esas noches mi abuela le preparaba una tortilla de patata para que la noche, junto a buena comida, se le hiciera más amena. Entonces, mi padre se casó con mi madre y, por consiguiente, se fueron a vivir juntos, a pesar de esto mi padre seguía yendo una vez a la semana a casa de mi abuela para recoger su tortilla. Dos  años después nací yo, entonces mi abuela tuvo que batir más huevos y pelar más patatas para hacer otra pequeña tortilla más para su nieta, una tortilla que la mayoría de las veces no llegaba a casa, porque tenía tan buena pinta que la pequeña no podía resistirse y se la acababa comiendo. A mí me encantaban esos días sobre todo cuando comenzaba a llegar el calor porque mi padre, siempre y cuando no me hubiese comido la tortilla ya, al bajar me compraba un frigopie y  había días que incluso íbamos al  parque.

                Todas esas noches en las que mi madre y yo estábamos solas en casa aprovechábamos para dormir juntas, cuando llegaba el momento de meternos en la cama, una vez dentro, mi madre me abrazaba y yo le restregaba mis pies fríos para calentármelos, entonces me regañaba diciendo: ‘’¡Pali! Te he dicho mil veces que no andes descalza!’’, yo me reía , la abrazaba aún más fuerte y ella refunfuñando me calentaba mis pies con los suyos, me daba un beso de buenas noches y caíamos en un profundo sueño.


               Tradición es aquello que permanece para recordar el pasado, para recordar nuestras raíces, para intentar mantener algo estable en este mundo tan caótico. Para mí, además,  tradición es que tras la muerte de mi abuela, mi madre haya cogido el relevo y sea ella la que hace la tortilla una vez todas las semanas, tradición es que después de dieciocho años seguimos durmiendo juntas, es que yo todavía no he aprendido la lección y sigo andando descalza y, es que mi madre no ha desistido y sigue regañándome por tener los pies helados.

lunes, 25 de mayo de 2015

Poesía en presente: entra, huye, quédate.


A ti que quieres entrar
en este caos de vida,
a ti te digo que huyas,
que huyas mientras puedas.

Tú que quieres entrar,
entrar para quedarte,
quedarte sin reparos.

Tú ten cuidado,
porque la cuenta atrás
ya ha empezado.

Entiéndeme rota y compleja,
no vayas a intentar cambiarme,
que hay un largo camino
y yo solo pido que me acompañes.

Eres bocanada de aire fresco,
paz en la tormenta,
oasis en desierto.

Prepárate bien espartano,
que esta lucha es peligro,
peligro sin cuidado.

Estás advertido,
soy bomba
y tú camino.

¿Vienes o te quedas conmigo?

sábado, 16 de mayo de 2015

Poemas en pasado: quería y hubiese querido.


Tengo miedo a las mariposas
Que con sus grandes alas
Hacen cosquilla
En lo más profundo de mi estómago.

Tengo calor cuando miras
 y me vuelvo bombilla encendida.
Entonces,  mis piernas se derriten
y se tambalean mis rodillas.

Quisiera perder el olfato
cuando me llega a la nariz
tu perfume de hombre
que se ha impregnado en mis sábanas.

Quisiera perder la vista,
porque ‘’ojos que no ven,
 corazón que no siente’’
y me parece un cambio justo.

domingo, 26 de abril de 2015

Buenas noches



Y hoy te digo duerme bien
Porque mañana puede ser un gran día,
Porque con dulces sueños
Las mañanas saben  mucho mejor.

Hoy y siempre, te digo
Que vales la pena,
Que te quiero
Y que deberías quererte.

Hoy Benedetti te repite:
‘’No te rindas’’
Y como siempre
Tiene razón.

Mañana, te daré los buenos días,
Y, realmente, desearé que sean buenos,
Que apoyes primero el pie derecho

Y que deleites al mundo con tu sonrisa.

miércoles, 22 de abril de 2015

Incoherentes



¿Perdón? ¿Acaso hay algo por lo que pedir perdón? ¿Perdonado? ¿Acaso hay algo que perdonar? Tú siendo tan tú y yo siendo tan yo, perfectos con infinitas imperfecciones que no nos apetece descubrir. Tú tan claro, yo tan turbia (y tan rubia), tú encontrado y yo en constante búsqueda. Tú queriendo cambiar el mundo con tu cabeza y yo queriéndolo cambiar con mi cabeza pero también con mis manos y corazón.

Activa y pasivo y viceversa, complicada y sencillo y viceversa,quijote y sancho y viceversa, cabeza y corazón y viceversa, valiente y cobarde y ¿viceversa? Tan distintos que no llego a entender como a su vez hemos podido llegar a ser tan parecidos, ni donde encontramos un punto en común que tal vez nunca tuvimos. Amantes de la libertad, del pensar y de los porqués. Yo, admirando tu arte de dejarme sin palabras, un arte que muy pocos han desarrollado o que como tú tienen innato. Yo, evitando los abismos que llevan tu nombre. Dos mundos paralelos, dos personas, un nombre. Tú, concreto. Yo, abstracto. Tú, adjetivo y yo, verbo, pero ambos pronombres
.
Hemos sido una incoherencia vacía, una lucha terminable, una tormenta de verano en primavera. Tú siendo tan… ¿tú? Y yo siendo tan yo, yo siendo interrogación, tú llevándola en los ojos. Perdón, pero perdón por haber sido tan abstracta, perdonado, pero perdonado por haber sido tan concreto.

Vale

miércoles, 25 de marzo de 2015

Marzo.



Nunca he sido una persona terrenal,
Me  llamo Paloma ¿Qué esperas?
A mí me gusta volar.
Me separa una distancia abismal
de aquellos que piensan
que es mejor no soñar.

Nunca entendí a aquellos que decían,
que madurar era dejar de creer,
perder la ilusión por los días.
Siempre miré a esos que reían
que con un deje de desprecio
comentaban mis utopías.

Ellos que hablan de imposibles
y el Pichón que conversaba
sobre increíbles.

Ellos que pierden la esperanza
y el Pajarillo que trabajaba
sin alabanza.

¡Déjame volar!
Porque el mundo,
por mucho que lo neguemos,
sí puede cambiar.

¡Déjame soñar!
Con un lugar mejor,
que ya me encargo yo

de que se pueda lograr.

martes, 17 de marzo de 2015

Poemas para Fátima


                Fátima son todas esas caras sonrientes que me reciben los lunes en Aluche, Fátima son todos los niños por los que  cojo el tren  feliz incluso sabiendo que no voy a llegar a mi casa hasta las diez de la noche. Fátima son todos los pequeños que sufren por esa igualdad ficticia que respeta nuestra sociedad, este poema es para Fátima:

Pequeña niña traviesa
con ansias de libertad
quisieras ser más pequeña
para que te dejaran jugar.

Llegaste a España,
con ganas de aprender
pero en el cole te enseñaron
que tú no ibas a valer.

Precisamente tú, con esos ojos
que  me miran despiertos.
Tú, con esa sonrisa
¿Cómo no vas a valer?

Ya toca la merienda,
tus ojos se iluminan,
¡Por fin! ¡Ya era hora!
Llevas sin comer todo el día.

Fátima ayer me dibujabas,
me dibujabas tu realidad
en el dibujo mamá está triste
¿Por qué llorará mamá?

Y lo veo en tu mirada,
veo tu realidad
pero y esos ojos tristes…
¿No se pueden alegrar?

Fátima llora con rabia
no se quiere ir
aquí nunca está sola
en casa no suele reír.

¡Ay Princesa!
Ojalá pudiese cambiar
aunque  fuera un poquito
tu injusta realidad.

domingo, 22 de febrero de 2015

Pseudopoesía




Futuro que era lejano
pero que ahora se acerca.

Futuro que dice 'Hola'
y yo que digo 'Hasta luego'
porque el pasado
me cae irremediablemente mejor.

Futuro que se asoma
y que me abstrae
de mi conversación
con el presente.
Pasado que me llama,
resulta que me echa de menos.

Pobre presente,
todos le olvidan.
Pobre presente,
para todos indiferente,
porque el futuro
es más guapo
y el pasado
huele mucho mejor.

martes, 17 de febrero de 2015

Cartas (II)


                Llevo unos días bastante preocupada,  sé que no estás bien y en cualquier otra ocasión te repetiría ‘’te lo dije’’ pero sé, que no es el momento porque te conozco y sé, que aunque te muestres desenfadado y más libre que nunca estás dolido, confuso y tremendamente perdido. Me dirás que no es verdad, que ahora mismo estás embarcado en miles de aventuras, por las cuales, no has tenido tiempo de escribirme, que eres más feliz que nunca dedicando todo tu tiempo a diversas travesías con distintos nombres y diferentes olores.

                Se oye por todas partes como ese corazón bravío y valiente está surcando mares, atravesando volcanes y explorando cuevas y desiertos, sin parar, pero que todas las aventuras las deja a medias porque nada le satisface, todo le aburre, ‘’no hay travesía lo suficientemente interesante para este intrépido aventurero’’ comentan por las ciudades.  En estas ocasiones me doy cuenta de que prefería tus aventuras en búsqueda de un solo tesoro porque sabía que tarde o temprano volverías.Pero estoy preocupada, porque sé cómo eres y sé que lo que estás haciendo es una tremenda locura porque a pesar de viajar por caminos más y menos difíciles, el intentar abarcar tantas aventuras te va a acabar matando. 

                Además, ambos sabemos que se han abierto viejas y nuevas heridas, dolores que intentas ocultar con una sonrisa deslumbrante pero que están ahí, en tus ojos cansados. Te siento más lejos que nunca, aunque a su vez me da la impresión de que eres más  consciente de tus actos que en años, que todos tus pasos son ahora dirigidos por algo que se disfraza de razón pero que,en realidad, es tu perdición. Acuérdate de que a veces es necesario descansar de tanta aventura, recuerda que deberías volver a casa, para que te cuide y sane tus heridas. Te echo mucho de menos, hace ya mucho que volví a sacar el botiquín del armario para tu regreso, estoy a la espera de cuidar tus ideas.

Te espera,
Una cabeza preocupada.

-Otra de las cartas que le mandó la cabeza al corazón cuando este volvió a las andadas.

domingo, 15 de febrero de 2015

Como el agua cristalina


                ¿Alguna vez has pensado en todo lo que has dejado atrás por callar lo que realmente piensas o sientes? He aquí uno de mis peores defectos,  haciendo honor a las expresiones inglesas, soy de esas personas que suele ‘’bottle up ‘’, o lo que es lo mismo embotellar  los pensamientos y sentimientos. Esto, además de acarrear que en ocasiones tu botella se llena  tanto  que explota, también tiene el pequeño percance de que los demás nunca  llegan a saber lo que te está pasando realmente, o al revés tú no eres  capaz de comprender lo que realmente pasa con ellos.

                ‘’Perdón’’, ‘’Gracias’’, ‘’ ¿Por qué me miras de esa forma?’’, ‘’ ¿Estás enfadado conmigo?‘’, ‘’Esto que me han contado…¿Es verdad?’’, ‘’¿Cómo has podido  hacerme esto?’’, ‘’¿Sientes algo por mí?’’, ‘’No me ha gustado eso que me has dicho’’, ‘’No tengo la culpa de eso pero me ha molestado que me creyeses capaz de hacerlo’’, ‘’Te quiero’’, ‘’Ya no siento lo mismo por ti’’… Estas preguntas, afirmaciones y negaciones son simplemente palabras, ¿Por qué decirlas resulta tan difícil? Porque son afirmaciones que desnudan tu alma, que te muestran tal y como eres, y esto, acojona, está claro que abrirse a los demás no es fácil para nadie. Pero mostrar tus pensamientos y sentimientos, a su vez, te libera de un peso que guardas, tal vez, desde hace demasiado tiempo.


                Sé, a ciencia cierta, que el mundo sería infinitamente más sencillo si todos, incluyéndome a mí por encima de todos los demás, dijésemos las cosas más claras, si no dejásemos cosas en el tintero. Imagínate un mundo en el que las personas se enfaden y en lugar de huir  el uno del otro explicasen el por  qué de su enfado, o un mundo sin ‘’y si le hubiera dicho lo que sentía…’’, un mundo donde decir ‘’Te quiero’’ se haga sin miedo(un ‘’Te quiero’’ de verdad no como los de ahora),un mundo donde decir lo que sientes no te convierte en más débil, sino, al contrario en mucho más fuerte, un mundo donde se dejen las cosas claras, tan claras como el agua cristalina.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Autorretrato


                Ella no era nada del otro mundo, era sencilla como una pequeña margarita. Las amapolas presuntuosas la miraban por encima  del hombro y las orquídeas tan exóticas, a veces le hacían sentirse inferior. Tampoco era llamativa como los tulipanes y mucho menos impresionante pero dañina como las rosas. Ella era, en cambio, como  las margaritas, indecisa hasta el último pétalo.

                Era natural, no pretendía estorbar el camino de nadie, de hecho muchas veces era pisoteada sin que esos grandes pies se dieran cuenta. Se adaptaba a cualquier lugar, incluso a los más inhóspitos puesto que ella, sencilla como era, no pedía mucho. Muchos le pedían consejo, la pobre inocente les respondía con la verdad a aquello que preguntaban y muchas veces acababa tirada en el suelo, puesto que esto no gustaba a todos.

                Las otras flores, como las violetas con su vida tan ocupada en sus distintas tareas, envidiaban su extraña libertad o los girasoles que se desesperaban por un rayo de sol, admiraban su facilidad para ser feliz. Eso sí, nuestra pequeña florecita era muy cabezota y se mantenía en pie incluso cuando sabía que venía una gran tormenta. Las lilas derrotadas por la tormenta, a pesar de haber tratado de esconderse, la miraban envidiosas porque incluso habiendo perdido un par de pétalos parecía haber disfrutado de la tempestad. Ella, con sus defectos y cualidades era feliz siendo sencilla, como una margarita.

domingo, 1 de febrero de 2015

De cobardes valientes


Estaba buscando versos,
Versos que hablaran de valientes,
De valientes que huyen,
De una muerte segura.

Estaba buscando palabras,
Palabras de otros,
Que fueran capaces  de entenderme,
De hablar como las mías.

Estaba buscando alivio,
Alivio por no ser la única loca,
Loca por saberme valiente
Al escapar de una piscina vacía.

Buscaba y buscaba
Y encontraba y encontraba,
Pero como siempre,
No era suficiente.

Y me creí poeta,
Poeta de versos sin rima,
Sin sentido
Y sin arte.

Porque esta vez ni Benedetti,
Ni Neruda, ni Bécquer,
Ni ningún poeta en proceso,
Era capaz de entenderme.

Pues todas las poesías,
Todas, me llaman cobarde.
Cobarde, cobarde, ¡cobarde!
Y mil veces cobarde.

Mas yo sé que ser valiente,
Es ser capaz de ser uno mismo,
Y que cuando algo te aliena,
Lo más valiente es echar a correr.

-Pichón

lunes, 26 de enero de 2015

Érase una vez


Érase una vez un mundo en el que las princesas no son perseguidas por una bruja sino por cientos de paparazis esperando a que cometan un error, érase una vez príncipes cuya tarea no es luchar contra dragones ni besar a la princesa para despertarla sino que su tarea es sonreír frente a las cámaras. Érase una vez en la que si pierdes los tacones en una fiesta es porque vas demasiado borracha y al día siguiente no hay ningún príncipe esperándote, érase una vez un lugar en el que Blancanieves se hubiera independizado sola y su casa sería un desastre porque no tendría tiempo para limpiar.

                Érase una vez un cuento en el que al final no comes perdices sino que te comen los gusanos, un cuento en el que las decisiones no son tan fáciles y en la que con todas se pierde algo. Érase una vez un pobre que no se volvió rico pero que siguió viviendo feliz y érase un rico que no compartía pero nadie llegó para enseñarle lo bonito de dar a los demás. Érase una vez caperucita que no iba a ver a su abuela a su casita sino a la residencia y en el camino el lobo lo único que hizo fue robarle la cartera.

                Érase una vez un lugar sin sirenas y con magia de mentira, érase una vez Bella que nunca supo amar a la bestia y Rapunzel que se cortó el pelo por ir a la moda. Érase un mundo en el que el malo es mucho más difícil de delatar y en el que la bruja no te da una manzana envenenada sino un paquete de cigarros. Érase un mundo en el que se inventaban mundos con los que soñar porque parece más difícil encontrar la felicidad donde solo hay caras largas. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Nacida para bailar




Dormida se hallaba nuestra muñequita dentro de su bonita caja de música, fría  y tranquila esperaba paciente a que descubrieran su guarida pero lo que ella realmente quería no era que la abriesen sino que por fin, le diesen cuerda. Tras mucho esperar, la caja se abrió, nuestra pequeña emocionada se levantó inmediatamente dispuesta a bailar, unos ojos verdes la miraron con desconcierto y la bailarina enfundada en su bonito vestido volvió a ser encerrada en la que era su casa. La caja se volvió a abrir repetidas veces, por más o por menos tiempo pero pronto esas bocas se fruncían puesto que no eran capaces de darle cuerda ¡Nadie entendía el funcionamiento de esta particular muñeca! Nuestra pequeña amiga se sentía frustrada, había conseguido ver el mundo más allá de su caja pero no era suficiente, algo fallaba. La muñequita a veces incluso se negaba a abrir su pequeña morada puesto que tenía miedo de esa decepción que sufría cuando la cerraban.

                Cada vez eran menos los capaces de abrir la cajita y aquellos que lo conseguían, una vez que descubrían el complejo funcionamiento de esta particular muñeca tiraban la toalla. Pero hubo una sola vez que alguien fue lo suficientemente fuerte y lo suficientemente listo como para lograr dar cuerda a la frustrada muñeca. Ésta en un principio se puso muy nerviosa, pero no titubeó ¡Llevaba tantísimo tiempo esperando ese momento! Al principio, bailar resultó un poco complicado, pero una vez que la muñequita fue capaz de dejarse llevar, todo cambió incluso su manera de ver el mundo fuera de la caja cambió ¡Era lo más maravilloso que había hecho en toda su existencia! Bailando, era capaz de descubrir nuevas perspectivas y éstas eran aún más bonitas que las que su posición estática le permitía ver.

                Bruscamente, se paró ¡Se había quedado sin cuerda! Pasó el mayor de los miedos, pero esas manos gentiles volvieron a poner en marcha sus engranajes. Esta situación se repitió en muchas ocasiones pero de nuevo esos ojos profundos que la miraban maravillados la volvían a hacer girar, nunca la habían mirado así era su baile el que provocaba esa mirada. Un día cuando se paró, la pequeña vio en esos ojos algo raro, parecían aburridos ante su danza repetitiva, ella los miraba impaciente puesto que deseaba volver a disfrutar del baile. Esos ojos, ya, sin luz la observaron cansados y repentinamente cerraron la caja.

                Lo primero que sintió nuestra muñequita fue miedo, ¡Hacía tanto tiempo que no la encerraban que se había olvidado lo fría y oscura que era su caja! Le faltaba el aire, nunca antes se había percatado de lo pequeña que era su caja. Tras asustarse, empezó a repetirse así misma  en un mantra enfermizo que esas manos con esos ojos volverían, que debía mantener la calma y esperar pacientemente. La espera se transformó en angustia, ¡nuestra muñequita se había vuelto claustrofóbica! A penas podía respirar y sentía un profundo dolor en el pecho. De la angustia  pasó a la ira, se reprochó a sí misma haber deseado con tantas fuerzas bailar ¡dónde la habían llevado sus envenenados deseos! Todo el dolor había borrado sus bonitos recuerdos  sobre el baile. Poco a poco, nuestra muñeca se fue tranquilizando, volvió a ser fría como la caja, dejó de sentir el dolor, la angustia y la ira para pasar a sentir simplemente miedo, miedo de que la caja se volviese a abrir y de que otra sonrisa consiguiese darle cuerda. Con todos estos miedos nuestra muñequita volvió a quedarse profundamente dormida.


¿Había nacido para bailar o para vivir encerrada en una caja?

jueves, 8 de enero de 2015

Cartas



                Siempre cometiendo los mismos errores,  sales de uno para meterte en otro, has entrado una dinámica que parece no tener final. Te embarcas en la misma travesía pero con distinto nombre y lo peor es que la disfrutas, que la vives como si no hubiera otra igual, como si las mismas heridas no hubieran comenzado a aparecer. Es tu mala costumbre de embellecer todo lo que te rodea por la que acabas fascinado incluso ante un mar turbio y bravío ¡Y parece que justo eso es lo que más te  gusta de él!

                Cuanto más difícil parezca el camino, más ganas tienes de empezar la aventura. Pero soy yo la que te cuida cuando vuelves derrotado y herido, solo yo me encargo de vendar tus heridas. No me quedo con las ganas de decirte te lo dije y tú me contestas que no va a volver a pasar, que ahora vamos a estar más unidos que nunca, prometes que no te vas a volver a marchar. ¡Tonta de mí que me lo creo! Por un momento olvido tu espíritu incansable, ese masoquismo insano que nos acaba haciendo tanto daño a los dos, porque sí yo también sufro, igual que tú y sí, la vida conmigo no es tan divertida pero por lo menos, no duele. Poco a poco te vas curando, las heridas aún no cerradas del todo empiezan a convertirse en un dolor soportable, comienzas a suspirar con melancolía y es cuando brillan tus ojos que sé que te he vuelto a perder. Comienzas a recoger tus cosas y me dices que esta vez, valdrá la pena.  En ese momento, me llamo ilusa y me doy cuenta de que te he vuelto a perder, en el fondo sé que más tarde o más temprano volverás pero como duele cuando vuelves.

-Una de las cartas que le mandó la cabeza al corazón durante una de sus aventuras.


Hace unos meses escribí esta curiosa carta,  la he reescrito  varias veces cambiando pequeños detalles y aunque esté mal decirlo es mi composición preferida. Muchas gracias por leerla.

sábado, 3 de enero de 2015

¿Qué es el arte?

Hace un par de semanas me dio por pensar, sí estos días que una conversación te suscita mucho más en tu cabeza y que ya no basta con hablarlo sino que necesitas reflexionarlo tú sola. Me preguntaba ¿Qué es el arte? Parecía una pregunta fácil, pero de repente me di cuenta de que no era así porque preguntarte qué es el arte es igual que preguntarte qué es el amor, es algo completamente subjetivo y una sola definición difícilmente se adaptaría a todos. Es una pregunta con demasiadas respuestas que, con toda seguridad, encantaría a mi profesor de filosofía pero a mí me estaba comiéndome el coco.

Empecemos con la definición que debería valernos a todos, la de la RAE:

Por lo visto ni si quiera la RAE es capaz de dar una única definición, pero digamos que la nuestra es la segunda ¿Acaso esa definición basta? Yo creo que no, prueba, pregúntale a un cultureta que te dirá que no, que el  arte es Van Gogh, Mozart y Shakespeare que con sus creaciones la gente no ha dejado de sorprenderse a pesar del tiempo. Díselo a un graciosillo y posiblemente te dirá que es morirse de frío o a un indeciso que te contestará con la mirada nublada que el arte es algo que no puede expresare con palabras. Bécquer, posiblemente te respondería que arte eres tú y algún romántico rayando lo cursi aficionado a sus poesías te diría que el arte es una mirada entre la gente y no sentir a nadie alrededor.


Entonces, cambié la pregunta ¿Qué es el arte para mí? La pregunta se volvió mucho más simple aunque la respuesta fuese mucho más incorrecta, y entonces volví a darle vueltas, me contesté igual que lo había hecho con mi amiga, para mí el arte era todo lo que el cuerpo intenta expresar que viene directo del corazón. Para mí, son sentimientos expresados en papel, en un pentagrama o en un lienzo. Arte es en mi opinión, coger mi cuaderno donde están todos mis pensamientos y sacar palabras que dentro de mí pesaban demasiado y en esas páginas desgastadas son capaces de, por fin, descansar. Arte es estar un viernes, bueno, ya sábado a la una de la madrugada intentando expresar en un Word lo que es el arte, y que pena que esto no valga para nadie, solo para mí porque el arte lo que sí es, es subjetivo.